La
ermita de Ntra. Sra. de las Mercedes se encuentra en un promontorio extramuros
de la
villa, a distancia de un cuarto de legua, en la carretera de Rociana. Su
ubicación en un lugar alto puede ser debido a antiguos emplazamientos de
poblados o villas romanas, donde no sería extraño que hubiera sido precedido
por otros lugares de culto.
Las
primeras noticias documentales se remontan al año 1396, en que el primer conde
de Niebla, don Juan Alonso de Guzmán, “estando enfermo en el cuerpo e sano
en la voluntad”, otorgó su testamento y mandó “a las hermitas de San Iohan
de Morañina e de Santa María de las Mercedes, término de dicho lugar, a cada vna
de ellas cinquenta maravedís”. En su testamento, otorgado en Almonte el 20
de julio de 1456, doña María Íñiguez, esposa de Alfonso Algava, hacía varias
mandas piadosas: a la ermita de Ntra. Sra. de las Mercedes, a Santa María de
Morañina, ambas en término de Bollullos, y a Ntra. Sra. de las Rocinas, en
Almonte. En el año 1491, otorgan su testamento Alfonso González de Abreu y su
mujer Ana Martín, en Almonte, en el que se dice: “E mandamos a las hermitas
de San Juan de Morañina y Santa María de las Mercedes, que son en término de
Bollullos, e a Santa María de las Resinas, y a Santiago y a San Seuastíán que
son en término de Almonte a cada una de estas hermitas quatro maravedíes”.
La
tradición popular atribuye a esta devoción un origen milagroso. Tanto Alonso Morgado
como el P. Mariano Ayala, narran la invención de la imagen en términos
similares. Tratándose de una de las vírgenes aparecidas o halladas, se
remonta su origen a la época de los godos. “Ocultado, según el P.
Mariano, por los vencidos de la rapacidad del vencedor cuanto de más precioso
tenían, no es maravilla escondieran cuidadosos y reverentes soterrasen las
imágenes mañanas, tesoro cual ninguno valioso para ellos y cual ninguno
también buscado por el furor musulmán”.
En
1400, según cuenta Alonso Morgado, un pastor que apacentaba sus ganados “observó
que las ovejas acudían a agruparse alrededor de un espeso zarzal y le costaba
trabajo apartarlas de allí. Aproximándose un día á el sitio, vio con sorpresa
y admiración una preciosa Imagen confundida en el centro de las espinosas
ramas sin tocarle, quedándose atónito y dudando de la visión. Mas internándose
entre las zarzas, halló a la Señora sobre un trozo de columna de mármol
blanco”. Tal noticia conmocionó al pueblo, que interpretó en el prodigioso
hallazgo el deseo de la Virgen de que se le construyera un templo en aquel
mismo lugar, elegido por Ella misma para derramar sus mercedes sobre el pueblo.
La
Virgen de las Mercedes fue proclamada Patrona de la villa el 18 de agosto de
1683 con motivo de una pertinaz sequía. Patronazgo que fue refrendado por
rescripto pontificio de fecha 12 de octubre de 1953. Finalmente, la imagen fue
coronada canónicamente el 2 de julio de 1948.
La
Hermandad quedó constituida canónicamente en 1671, cuidando, a partir de
entonces, del culto y de la ermita. La ermita estaba bajo la jurisdicción del
Prior de las Ermitas, que tomaba cuentas de ella, al menos desde l659, y que
continuaba ejerciendo los derechos de su dignidad en 1835. En 1691, Alonso
Naranjo Pichardo funda un Patronato y Vínculo para que se digan misas rezadas
en la ermita de las Mercedes en los días de fiesta.
a. Arquitectura
Varias
fueron las reparaciones ocurridas a lo largo del tiempo, como las llevadas a
cabo por el mayordomo Diego Ximénez en su mandato de los años 1709 a 1715, “pues
en ellos la a reedificado quasi de nuebo, en que se an gastado más de quatro mil
reales”. Otras obras tuvieron lugar en 1726, 1742, 1743 y 1751, y a lo
largo del siglo siguiente. Fotografías antiguas nos muestran un edificio de una
sola nave, con bóveda central y un pequeño pórtico en los pies. No obstante,
su estado ruinoso obligó sustituir los venerables muros por un templo nuevo en
la segunda década de nuestra centuria.
Según un
inventario de 1754, el patrimonio mueble de que estaba dotada la ermita era un
“retablo de madera y frontalera de lo mismo en razo, frontal de razo
encerrado, con flores de zeda blanca, un mantel de líenso, y [...] una cruz de
madera [...] Quatro cuadros grandes sin marcos, uno que está sobre el retablo
de la Anunciación, y los demás de distintos misterios”. Tenía, además, un
pulpito de madera y las andas de la Virgen.
El 22 de
junio de 1919, el párroco, don José Domínguez Pabón, solicitaba licencia para
restaurar la ermita, “en atención a los beneficios recibidos de la Stma.
Virgen de las Mercedes, habiéndonos librado de los extragos causados en otros
pueblos por la epidemia gripal”. El permiso fue otorgado el 15 de julio de
1920. Surgieron serias dificultades de competencias entre el párroco, don
Antonio López Virella, y el Hermano Mayor, don Manuel Ayala, que finalmente
fueron superados.
Se
encomendó el proyecto del santuario al arquitecto Juan de Talavera. Una vez
terminado, con leves variantes sobre lo proyectado, se bendijo e inauguró el
10 de julio de 1927, como reza una lápida en su interior. En 1985 se transformó
su estructura, que, de ser de una sola nave con crucero, pasó a tener tres
naves, al incorporar al espacio interior una galería abierta en el lado del
evangelio y unas dependencias de la Hermandad en el lado de la epístola. Su
conjunto resulta enormemente sugestivo y piadoso, por el amplio paisaje que
desde él se domina, por la perfecta proporción de sus dimensiones, y por la
blancura de sus suelos y paredes.
Su
planta es de tres naves con arquerías divisorias de tres arcos de medio punto
sobre pilares rectangulares con impostas; la nave central, cubierta con bóveda
de cañón y arcos fajones, el crucero con bóveda semiesférica sobre pechinas y
bóvedas de cañón; las naves laterales, con techo plano. La capilla mayor, de
testero plano, está decorada con un retablo de estuco, de estructura clasicista,
que se complementa con el camarín de factura y decoración neogótica, al que se
accede por las laterales por sendas escaleras de barandales con tracería
igualmente neogótica. La solería, de mármol blanco, se colocó en 1985, fecha en
que se incorporaron al interior las naves laterales, que en principio eran
galería abierta al exterior, y Sala de Hermandad, y se construyó el coro sobre
la puerta principal.
Los
armoniosos volúmenes exteriores responden a la estructura interior de cruz
latina y bóveda central, rubricados por el camarín que adopta la forma de
ábside poligonal. A la fachada, con frontón triangular bajo cuyo dintel se
abren la puerta principal y ventana, ambas de medio punto, se adosa la torre,
de fuste liso, cuerpo de campanas con un vano por cada lado y chapitel
piramidal. La luz deslumbradora de la campiña, que reverbera sobre los encalados
paramentos, queda mitigada por el ocre de las pilastras y cornisas.
b. Bienes muebles
Pasando
al interior, vemos sus bienes muebles. Ya en el sotocoro se puede contemplar
una hornacina con una pequeña imagen petitoria de la Virgen de las Mercedes, de
principios del XIX. A los pies de la nave lateral del Evangelio, hay un lienzo
del Calvario que está firmado y techado con la siguiente inscripción: “DONATIVO A LA VIRGEN DE LAS MERCEDES CORONADA DE SU ANTIGUO HERMANO MAYOR DON MANUEL AYALA FERNÁNDEZ. M. CHIAPPI 1951”.