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Situada, según afirma Madoz en 1849, "dentro de
la población, en lo mas elevado y bastante apartado de la parroquia", en
la calle del Castillo y próxima al ejido, hoy da lugar a dos calles que se
unen en su fachada, ante la plaza de abastos. En 1750, Francisco Mateos Espina
dotaba una capellanía “en la hermita y altar de Ntro. Padre Jesús Nazareno
que se halla erigida en la población desta dicha villa y calle del Castillo della
[...] con la precisa qualidad de que se an de zelebrar en días de presepio de
oírlas, para que los fieles vecinos de aquel varrio y especialmente los pobres
de solemnidad, que por su poca desencia no puedan parecer en la iglesia
parroquial desta dicha villa, concurran con más facilidad a la esprezada
hermita y no pierdan este Santo Sacrificio”. En 1764, María Sevillano deja
dispuesto en su testamento que se digan anualmente dos misas rezadas en el
altar de Jesús Nazareno. En 1936 fue destrozado su patrimonio mueble, sin
llegar a ser incendiada; se restauró en 1946, bajo la dirección del maestro Liborio
Acosta Carrera. Las maderas de las cubiertas fueron talladas en esta fecha por
Manuel Cano Lagares. La ermita fue bendecida el 28 de enero de 1950.
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Tiene
dos naves. La principal con techumbre mudéjar de artesa con tirantas, propia
del siglo XVIII, que desemboca en la capilla mayor, es la más antigua. Se
ilumina a través de un vano abierto muy en alto sobre el muro derecho. La
arquería divisoria de naves presenta cuatro arcos de medio punto sobre pilares
rectangulares con impostas. Los pilares tienen resaltos o pilastras adosadas
que se prolongan y unen transversalmente con otro horizontal, enmarcando los
arcos a guisa de alfiz.
La
capilla mayor, de planta cuadrada, se cubre con bóveda semiesférica sobre
pechinas. La media naranja está subdividida por ocho lese-nas o pilastras.
Sobre el arco triunfal hay una cartela con el monograma de Jesús, JHS. Desde
el presbiterio, por el costado derecho, se ingresa en la sacristía.
La nave
lateral se cubre con techumbre de colgadizo. A través de un arco de medio
punto, recortado en los muros, sobre ménsulas de escayola, enlaza con su
capilla absidial, de planta rectangular, con techo raso y decoración de escayola
en cornisas y roscas del arco triunfal. Tres vanos, practicados en el muro
lateral, iluminan el sector. Esta capilla absidial comunica directamente con
la capilla mayor. La solería de toda la ermita, es de mármol blanco y gris, de
Cártama, donado por Francisco Jiménez Bocanegra en 1886. El zócalo, de cerámica
sevillana de aristas, fue colocado en 1993/1994.
La
parquedad de la volumetría exterior de la ermita es propia de estas
construcciones populares. El aspecto actual del imafronte se debe a la reforma
de 1946. El núcleo principal corresponde a la nave mayor. Su composición
tripartita queda subrayada por cuatro pilastras, adosadas al muro sobre podio
corrido. Las dos centrales de orden dórico-toscano, al igual que las dos restantes,
delimitan la puerta principal. Sobre ellas, a modo de capitel, sendos mensulones
completan la altitud de las pilastras laterales. El entablamento discurre
sobre ellas. Al centro, componiendo la portadilla de ingreso, la cornisa se
pliega configurando un frontón triangular partido, en cuyo interior hay un óculo
mixtilíneo. El ímpetu ascendente de las pilastras colaterales posibilita la
erección de dos pilares coronados con bolas o jarros. Entre ellos se despliega
el remate del frontis, cuyo movido perfil superior nos hace reparar en la
espadaña.
La
espadaña es de un solo cuerpo. Se trata de un arco de medio punto con imposta
entre pilastras dórico-toscanas. El conjunto, flanqueado por estribos o
cartones, ostenta un frontón curvo con una cruz de cerrajería entre bolas.
Obviamente, está provisto de esquila.
La fecha
de ejecución de esta obra consta en un paño cerámico sobre el dintel de la
puerta principal. La inscripción dice: «JHS. nuestro
padre jesús. mcmlvi». El resto de la fachada corresponde a la nave
lateral derecha. Es un mero aletón del núcleo precedente. Centrado en el paramento,
hay un azulejo polícromo de la Virgen del Pasmo. Y otro paño cerámico, con el
Nazareno, enriquece la fachada lateral, que corresponde a la calle Jesús.
En
su interior se conservan algunas piezas anteriores a 1936, entre ellas, dos
retablos barrocos dorados. Comenzando, como de costumbre, por el lado del
evangelio, encontramos un lienzo de la Virgen de la Soledad con ángeles pasionarios,
del XIX, y una representación de las dos Trinidades: Padre, Hijo y Espíritu
Santo, Trinidad del cielo, y Jesús, María y José, Trinidad de la tierra, de la
primera mitad del XVII sevillano. Después de la ventana, una copia, en óleo
sobre lienzo, de la Inmaculada grande de Murillo, de Fernando Carrasco Ferreira.
Seguidamente, un retablo hornacina acoge el grupo escultórico de la Entrada
triunfal de Jesús en Jerusalén, obra de serie de José Espuig, de Valencia, año
1951. Tras la siguiente ventana, varios lienzos del siglo XIX, de sabor
popular: el Llanto sobre Cristo muerto; una Divina Pastora, y un San Rafael
Arcángel. En la capilla absidial hay una hornacina rectangular rehundida, que
recibe a una cruz de mayo, tallada en madera dorada.
La
capilla mayor queda presidida por un retablo de orden salomónico con columnas
caladas. Está concebido a modo de arco triunfal, rehundido, flanqueado por
cartones laterales con angelotes pasionarios, y rematado por un copete, con el
relieve del Padre Eterno. La arquivolta exterior se ornamenta con una crestería.
La hornacina central reproduce, a menor escala, el esquema compositivo
exterior. Las columnas salomónicas de esta pieza están primorosamente caladas,
en avispero. Se trata de una notable obra sevillana del último cuarto
del s. XVII, del entorno de Bernardo Simón de Pineda: tanto su composición
como su repertorio decorativo se inspiran en el retablo del Hospital de la
Caridad de Sevilla. Ocupa la hornacina central el titular de la capilla,
Nuestro Padre Jesús Nazareno (1,70 m.), escultura para vestir, obra de Castillo
Lastrucci, de 1938, restaurada en 1995 por Francisco Berlanga de Ávila.
En
las repisas laterales aparacen San José con el Niño, según la iconografía roldanesca
del s. XVIII, y la Virgen del Socorro (0,86 m.), imagen de candelero de hacia
l600, que, según Alonso Morgado, procede del extinguido convento de San Juan
de Morañina, al que lo ofreció una religiosa para que ocupara el lugar de la
que los frailes se llevaron a Sevilla en 1602. La frontalera del altar es de azulejos
sevillanos, pintados en la fábrica de «mensaque
rodríguez y cía, S. A.».
Sobre la
puerta de la sacristía, un lienzo de factura popular del s. XIX con la
aparición del Niño Jesús, Buen Pastor, a Santa María Francisca de las Cinco
Llagas, religiosa terciaria franciscana de Nápoles (1715-1791). A los pies del
Niño pueden verse símbolos pasionarios (bolsa, martillos, tenazas), que aluden
a la devoción pasio-nista de la santa.
En la
nave principal, hallamos el púlpito de hierro, con barrotes abalaustrados; la
tarima es soportada por un cáliz de chapa recortada, con nervios en forma de
hojas. En la pared del lado de la epístola, un retablo marco, de columnas
pareadas y entorchadas, con decoración floral pictórica, de principios del s.
XVII, que posiblemente albergara alguna pintura, y en cuyo ático figura un lienzo
del Nazareno. La hornacina central está ocupada por la imagen de la Virgen del
Pasmo (1,62 m.), dolorosa, que acompaña al Nazareno en su recorrido penitencial
de la madrugada del Viernes Santo; es obra de Antonio Castillo Lastrucci, de
1940. Le sigue un arco rehundido, ornamentado con temas textiles por José Andrade,
en el que figura la cruz de salida de Jesús Nazareno, obra de Manuel Cano
Lagares. A los pies de la nave se alza un retablo, recompuesto con elementos de
hojarascas y rocalla del s. XVIII, en el que aparece la figura de San Juan
Evangelista, imagen de vestir, obra de Mario Díaz, de 1991. Un lienzo, copia
del San Antonio de Murillo; y otro lienzo con la Soledad de María, entre
ángeles pasionarios, del s. XIX. Por último, sobre una vitrina neogótica, un
Niño Jesús Salvador (0,29 m.), popularmente conocido por Manolito Jesús,
del s. XIX.