Capilla de la Misericordia

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Ya hemos indicado la existencia de un Hos­pital de la Misericordia, cuya capilla, derribada en 1973, daba a la plaza principal de la villa. En ella radicaba una Hermandad de la Misericordia, asociación de beneficencia fundada en el siglo XVI. Contaba con Estatutos aprobados por Real Acuerdo de 1786. Con el tiempo evolucionó hacia una cofradía o hermandad de penitencia, en honor de las imágenes veneradas en la capi­lla del Hospital, Cristo atado a la Columna y María Santísima de la Piedad. Cofradía muy popular por las figuras de los sayones, que reci­bían todo tipo de insultos.


Las imágenes titulares, después de estar unos años acogidas en la Capilla de Jesús, pasa­ron el día 1 de abril de 1990 a una nueva capi­lla, en la calle Velarde (calle Lino), construida por Juan Acosta Faraco. Se trata de un amplio espacio rectangular, cubierto con cielo raso, precedido de un atrio. En 1993, el arquitecto José Manuel Ramos Olivares proyectó la porta­da, que fue construida por Lucas Lagares. Que­da diseñada como una puerta adintelada, coro­nada por una espadaña de dos vanos superpuestos, como una sucesión de cuerpos decrecientes, enlazados por estribos y bolas, hasta rematar en una cruz de cerrajería. El Cris­to atado a la Columna (1,64 m.), cuyo rostro se inspira en las obras del granadino Diego de Mora, fue adquirido en 1937 en los talleres de Sarria. Después de ser retallada la imagen por Rafael Barbero Medina, fue bendecida el 2 de diciembre de 1950.


Cristo atado la Columna

En 1991 la escultura fue restaurada por Francisco Berlanga de Ávila, quien le colocó ojos de madera, nuevo sudario, y repuso la policromía. La imagen de la Virgen de la Misericordia (1,65 m.) fue realizada por Manuel Vergara Herrera en 1953. Los sayones son obra de los talleres salesianos de la Trinidad, de Sevilla, bajo la dirección de José Geronés Vallés, de 1952.


En los paramentos se expone un interesante Vía Crucis de cerámica sevillana. Otras obras han ido incorporándose a los objetos de culto de la capilla: un lienzo de la Virgen de las Mer­cedes, firmado por «josé garcía. 1992»; imagen de San Isidro Labrador, de serie; lienzo de San Agustín, de la serie de Padres de la Iglesia que hemos visto en la Capilla del Sagrario de la parroquial de Santiago, donados por doña María Solís, viuda de Chaves. Una imagen pequeña de la Virgen del Carmen, de taller valenciano, del siglo XIX. Del convento del Corpus Christi de Córdoba procede la imagen de candelero de Santo Domingo de Guzmán, de hacia 1800; viste hábito dominico, y porta la cruz patriarcal, de plata, y el libro de reglas, también de plata, con cantoneras doradas, en el que puede leerse: "Audite filii disciplinam Patris. Nos autem praedicamus Christum crucifixum", que significa: «Oíd, hijos, la disciplina del Padre. Nosotros predicamos a Cristo crucificado». La portada del libro se decora con roca­llas, y en ella puede verse el león, punzón de platería de Córdoba, y las letras «tara / mas», del orfebre Francisco Sánchez Bueno Taramas, de la segunda mitad del siglo XVIII. Del mismo convento proviene un lienzo en el que figura la Virgen entregando el rosario a Santo Domingo, de factura popular, siglo XVII.